Criterio: el arte de pensar mejor y tomar decisiones más inteligentes

Criterio: un arte de pensar al alcance de todos

El libro Criterio, publicado en 1845 por el filósofo y teólogo catalán Jaime Balmes, es una obra clásica de la literatura española que tiene como objetivo enseñar a pensar bien a sus lectores. Balmes simplifica la lógica teórica hasta reducirla a unos pocos principios y reglas, ilustrados con abundancia de observaciones y de ejemplos escenificados.

¿Qué es el criterio?

El criterio es la capacidad de razonar, argumentar y evaluar situaciones de forma lógica, coherente y objetiva. El criterio nos permite pensar mejor y tomar decisiones más acertadas, tanto en el ámbito personal como profesional.

¿Por qué es importante el criterio?

El criterio es importante porque nos ayuda a:

  • Desarrollar una mente más abierta y flexible.
  • Evitar errores de pensamiento y falacias lógicas.
  • Defender nuestras ideas con argumentos sólidos.
  • Analizar críticamente la información que recibimos.
  • Ser más creativos e innovadores.
  • Resolver problemas de forma eficaz.

¿Cómo podemos cultivar el criterio?

El criterio se puede cultivar con la práctica y el hábito de pensar bien. Algunos ejercicios que podemos hacer para mejorar nuestro criterio son:

  • Leer libros, artículos y ensayos que nos hagan reflexionar y cuestionar nuestras creencias.
  • Escuchar opiniones diferentes a las nuestras y tratar de entender sus razones.
  • Buscar evidencias y fuentes confiables que respalden nuestras afirmaciones.
  • Identificar las premisas y conclusiones de los argumentos que escuchamos o leemos.
  • Evaluar la validez y la solidez de los argumentos que escuchamos o leemos.
  • Generar alternativas y soluciones originales a los problemas que enfrentamos.

¿Qué reglas se deben seguir para pensar bien?

Balmes establece varias reglas generales para pensar bien, entre las que destacan las siguientes:

  • No juzgar sin tener suficientes motivos o pruebas.
  • No confundir las apariencias con la realidad.
  • No mezclar las opiniones con los hechos.
  • No dejarse llevar por las pasiones, los prejuicios o los intereses.
  • No afirmar ni negar nada sin razón.
  • No admitir nada sin examen ni rechazar nada sin motivo.
  • No dar por supuesto lo que se debe probar ni por probado lo que se debe suponer.
  • No razonar sobre lo que se ignora ni sobre lo que se duda.
  • No pasar de lo conocido a lo desconocido sin un medio seguro.
  • No emplear términos ambiguos o equívocos.
  • No hacer uso de sofismas o falsos argumentos.

Por ejemplo, si queremos juzgar si una persona es honrada o no, no debemos basarnos solo en su aspecto o en su fama; no debemos confundir sus palabras con sus hechos; no debemos dejarnos influir por nuestra simpatía o antipatía hacia ella; no debemos afirmar ni negar nada sin tener pruebas; no debemos admitir nada sin examinarlo ni rechazar nada sin motivo; no debemos dar por supuesto lo que se debe probar ni por probado lo que se debe suponer; no debemos razonar sobre lo que ignoramos ni sobre lo que dudamos; no debemos pasar de lo conocido a lo desconocido sin un medio seguro; no debemos emplear términos ambiguos o equívocos; no debemos hacer uso de sofismas o falsos argumentos.

¿Qué beneficios se obtienen al pensar bien?

Balmes afirma que pensar bien es una fuente de ventajas tanto para el individuo como para la sociedad. Entre los beneficios que se obtienen al pensar bien, Balmes menciona los siguientes:

  • Se adquiere un conocimiento más claro y más profundo de las cosas.
  • Se evitan muchos errores y engaños.
  • Se forma un juicio más recto y más seguro.
  • Se desarrolla una capacidad mayor para resolver problemas y tomar decisiones.
  • Se mejora la expresión y la comunicación de las ideas.
  • Se aumenta la confianza y el respeto en uno mismo y en los demás.
  • Se contribuye al progreso de la ciencia, la filosofía y la moral.

Por ejemplo, si pensamos bien sobre la política, podemos adquirir un conocimiento más claro y más profundo de las causas y los efectos de las leyes, las instituciones y los partidos; podemos evitar muchos errores y engaños que nos pueden perjudicar o manipular; podemos formar un juicio más recto y más seguro sobre lo que conviene al bien común; podemos desarrollar una capacidad mayor para resolver problemas y tomar decisiones que afectan a nuestra vida y a la de los demás; podemos mejorar la expresión y la comunicación de nuestras ideas con argumentos racionales y respetuosos; podemos aumentar la confianza y el respeto en nosotros mismos y en los demás como ciudadanos responsables y libres; podemos contribuir al progreso de la ciencia, la filosofía y la moral como fuentes de verdad, justicia y bondad.

Conclusión:

El criterio es el arte de pensar al alcance de todos. Es una habilidad que nos permite razonar, argumentar y evaluar situaciones de forma lógica, coherente y objetiva.

El criterio nos ayuda a pensar mejor y tomar decisiones más inteligentes, tanto en el ámbito personal como profesional. Para cultivar el criterio, debemos practicar y habituarnos a pensar bien, con ejercicios como leer, escuchar, buscar evidencias, identificar y evaluar argumentos, y generar alternativas y soluciones.

Te invitamos a poner en práctica estos ejercicios y a compartir tus experiencias con nosotros. Recuerda que el criterio es un arte que se puede aprender y mejorar con el tiempo.

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