Cómo despertar a la realidad con la ciencia suprema de la religión

La religión es el saber más puro, la ciencia suprema que nos revela la verdadera naturaleza de la realidad. En este artículo, vamos a explorar el primer capítulo del libro “La mente iluminada”, que nos presenta a Atisha, un maestro budista que aprendió de tres maestros iluminados: Dharmakirti, Dharmarakshita y Yogin Maitreya. 

Cada uno le enseñó una faceta de la realidad: el vacío, la compasión y la acción. También vamos a ver los siete puntos para el adiestramiento de la mente, que son como dedos que señalan a la luna, y que hay que meditar sobre ellos profundamente. 

Finalmente, vamos a comentar el primer punto, que consiste en pensar que todos los fenómenos son como sueños, y que esto ayuda a disolver el ego y a despertar a la verdadera naturaleza de la conciencia nonata, que es eterna e inmortal.

Atisha: el maestro de los tres maestros

Atisha fue un gran maestro budista que vivió en el siglo XI en la India. Su nombre significa “el que es digno de veneración”. Atisha se dedicó a estudiar y practicar el budismo desde muy joven, y viajó por toda la India en busca de los mejores maestros. Finalmente, encontró a tres maestros iluminados que le transmitieron las enseñanzas más profundas y esenciales del budismo.

Dharmakirti fue un filósofo budista que desarrolló la teoría del vacío. El vacío es la ausencia de existencia inherente de todos los fenómenos.

Todo lo que percibimos depende de causas y condiciones, y no tiene una esencia fija e inmutable. El vacío es la realidad última, que trasciende las dualidades de sujeto y objeto, de forma y vacío, de samsara y nirvana.

Dharmarakshita fue un maestro budista que enfatizó la importancia de la compasión. La compasión es el sentimiento de amor incondicional y de deseo de liberar a todos los seres del sufrimiento.

La compasión surge de la comprensión del vacío, ya que al ver que todos los seres son interdependientes y no tienen un yo separado, se genera un vínculo de empatía y solidaridad. La compasión es la motivación principal del bodhisattva, el ser que renuncia a su propia iluminación para ayudar a los demás.

Yogin Maitreya fue un maestro budista que enseñó la importancia de la acción. La acción es la manifestación de la sabiduría y la compasión en el mundo.

La acción es el medio para beneficiar a los seres y para purificar la propia mente de las impurezas. La acción es la expresión de la bodhicitta, la mente despierta que aspira a la iluminación de todos los seres.

Los siete puntos para el adiestramiento de la mente

Atisha sintetizó las enseñanzas de estos tres maestros en un texto llamado “La lámpara para el camino de la iluminación”, que es considerado como el origen de la tradición del lamrim, o las etapas graduales del camino hacia la iluminación. 

Atisha también escribió otro texto llamado “Los siete puntos para el adiestramiento de la mente”, que es una colección de aforismos o instrucciones breves para cultivar la mente iluminada. Estos siete puntos son:

1. Pensar que todos los fenómenos son como sueños.

2. Examinar la naturaleza de la conciencia nonata.

3. Descansar en la naturaleza de la conciencia alaya, la base de todo.

4. Practicar el intercambio de uno mismo por los demás.

5. Tomar sobre sí el sufrimiento de los demás y darles la felicidad.

6. Considerar a todos los seres como la madre y el padre.

7. Ver la vacuidad de los tres círculos: el que da, el que recibe y lo que se da.

Pensar que todos los fenómenos son como sueños

El primer punto para el adiestramiento de la mente es pensar que todos los fenómenos son como sueños.

Esto significa que todo lo que vemos, oímos, tocamos, gustamos y olfateamos, así como todo lo que pensamos, sentimos y deseamos, no son más que proyecciones de nuestra propia mente.

No tienen una existencia objetiva e independiente, sino que dependen de nuestra percepción y de nuestra interpretación. 

Así como los sueños son ilusiones creadas por la mente durante el sueño, los fenómenos son ilusiones creadas por la mente durante la vigilia. Pensar que todos los fenómenos son como sueños nos ayuda a disolver el ego, el sentido de identidad separada y sólida que nos hace sufrir.

Implicaciones de las enseñanzas para la vida cotidiana

Las enseñanzas de Atisha y los siete puntos para el adiestramiento de la mente tienen implicaciones profundas para la vida cotidiana. Al comprender el vacío, podemos liberarnos del apego a las cosas materiales, al apego a las personas y al apego a nuestros propios conceptos y creencias. 

Esto nos permite vivir una vida más plena y significativa, ya que no estamos limitados por nuestros deseos y aversiones. Por ejemplo, si pensamos que todos los fenómenos son como sueños, podemos ser más tolerantes con los demás, ya que veríamos que sus acciones están motivadas por las mismas fuerzas que las nuestras. 

También podemos ser más comprensivos con el sufrimiento, ya que veríamos que es una ilusión creada por nuestra mente. La comprensión del vacío también nos ayuda a desarrollar la compasión. Al ver que todos los seres somos interdependientes y que no tenemos un yo separado, nos sentimos conectados con los demás y surge el deseo de ayudarlos. 

La compasión es una fuerza poderosa que puede transformar el mundo. Al practicar la compasión, podemos crear un mundo más justo y compasivo, un mundo donde todos los seres puedan vivir en paz y armonía.

Ejemplos concretos de cómo aplicar los siete puntos para el adiestramiento de la mente

Aquí hay algunos ejemplos concretos de cómo aplicar los siete puntos para el adiestramiento de la mente en la vida cotidiana:

1. Pensar que todos los fenómenos son como sueños

Cuando veas a alguien que te desagrada, puedes pensar que es como un personaje de un sueño, que no es real. Esto te ayudará a ser más tolerante y comprensivo.

2. Examinar la naturaleza de la conciencia nonata

Cuando te sientas abrumado por las emociones, puedes tomar un momento para observar tu mente. Observa cómo surgen las emociones y cómo desaparecen. Esto te ayudará a ver que las emociones no son permanentes y que no te definen.

3. Descansar en la naturaleza de la conciencia alaya, la base de todo

Cuando te sientas ansioso o estresado, puedes tomar un momento para centrarte en tu respiración. Observa cómo la respiración entra y sale de tu cuerpo. Esto te ayudará a relajarte y a conectarte con tu ser interior.

4. Practicar el intercambio de uno mismo por los demás

Cuando veas a alguien que sufre, puedes imaginar que estás sufriendo tú mismo. Esto te ayudará a desarrollar la compasión y el deseo de ayudar al otro.

5. Tomar sobre sí el sufrimiento de los demás y darles la felicidad

Cuando ayudes a alguien, puedes hacerlo con la intención de tomar sobre ti su sufrimiento y darle tu felicidad. Esto te ayudará a desarrollar la compasión y la sabiduría.

6. Considerar a todos los seres como la madre y el padre

Cuando te encuentres con alguien, puedes recordar que es un ser que ha sufrido y que desea ser feliz. Esto te ayudará a desarrollar la compasión y la empatía.

7. Ver la vacuidad de los tres círculos: el que da, el que recibe y lo que se da

Cuando des algo a alguien, puedes recordar que no hay un yo separado que da, un yo separado que recibe y un objeto separado que se da. Esto te ayudará a desarrollar la compasión y la ecuanimidad.

Conclusión

Las enseñanzas de Atisha son un tesoro de sabiduría que puede ayudarnos a despertar a la realidad. Al comprender el vacío, podemos liberarnos del sufrimiento y vivir una vida más plena y significativa.

Al practicar la compasión, podemos crear un mundo más justo y compasivo. Esta conclusión resume los principales puntos del artículo, que son la importancia de comprender el vacío y la compasión. También deja al lector con una reflexión final sobre cómo estas enseñanzas pueden ayudarnos a vivir una vida mejor.

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