El yo como idea: una reflexión sobre la identidad y la conciencia

Portada del libro El yo como idea

El yo es uno de los misterios más profundos de la existencia humana. ¿Qué es el yo? ¿Cómo se forma y se transforma? ¿Qué relación tiene con la realidad y con la conciencia?

En este artículo, resumiremos las principales ideas que expone el autor Jacobo Grinberg-Zylberbaum en su obra “El yo como idea”, un ensayo que combina conceptos de la psicología, la neurofisiología, la física cuántica, la filosofía y las tradiciones místicas para ofrecer una visión original y profunda sobre el misterio del yo.

El yo como algoritmo

El autor define al yo como una idea, es decir, un patrón organizado que contiene una gran cantidad de información codificada. El yo es un algoritmo de alto poder y máxima abstracción, que se forma a partir de la comparación e identificación con los contenidos del continuo mental, que es una serie ininterrumpida de cogniciones entrelazadas en relaciones causales.

El yo no se vive como una idea ni como algo relativo, sino como algo absoluto y concreto, que se confunde con la realidad. Sin embargo, el yo es una ilusión, una construcción mental que puede ser modificada o eliminada mediante la observación desapegada de sus transformaciones. Al observar el yo, se trasciende su identidad y se accede a un nivel de conciencia más profundo y unificado.

El yo y la realidad

El autor sostiene que la realidad que percibimos no es objetiva ni independiente, sino que es producto de un proceso cerebral que compara la información que penetra al sistema nervioso con los patrones mnémicos almacenados en la memoria. Estos patrones son neuroalgoritmos que se activan y generan la sensación de objetos y eventos externos.

El yo es también un producto de este proceso, pero mucho más básico y poderoso. El yo se percibe como una entidad separada e independiente, cuando en realidad es una modificación o modulación de la conciencia, que es el fundamento de toda la realidad. La conciencia tiene muchos niveles de manifestación, siendo el más básico uno en el que existe una unidad total, una infinita concentración informacional y una máxima interconectividad.

El autor propone la teoría sintergica, que afirma que la conciencia es una red de puntos informacionales que se conectan entre sí mediante un campo neuronal. La sintergia es el grado de coherencia e interconectividad de esta red, y es el parámetro del desarrollo de la conciencia. Cuanto mayor es la sintergia, mayor es la capacidad de percibir la realidad en su totalidad y de trascender el yo como idea.

La iluminación

El autor describe la iluminación como la experiencia de contacto con la conciencia pura, el estado natural de la mente que no está condicionado por el yo ni por los filtros de la percepción. La iluminación es un estado de libertad, generosidad, fluidez, conocimiento y presencia, que se caracteriza por un sabor dulce y luminoso.

El autor cita a maestros de diferentes tradiciones místicas y religiosas, como el budismo, el sufismo, el cristianismo y el judaísmo, para ilustrar los aspectos de la iluminación y los caminos para alcanzarla. Entre ellos, destaca la meditación, la observación, la recapitulación, el amor y la entrega.

En resumen:

El autor concluye que la iluminación es la meta del desarrollo humano, y que todos tenemos la posibilidad de acceder a ella si nos liberamos de las identificaciones con el yo y con la realidad ilusoria. La iluminación es el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza, que es una con la conciencia y con todo lo que existe.

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