Los 13 principios de la Kabbalah para superar los desafíos y alcanzar la realización

La kabbalah es una sabiduría espiritual que nos revela los secretos del universo y de nuestra propia alma. A través de sus enseñanzas, podemos aprender a conectar con la fuente de toda la creación, la Luz infinita de Dios, y a manifestar su bondad y abundancia en nuestra realidad.

La kabbalah tiene una larga historia, que se remonta a la antigüedad. Sus enseñanzas se basan en la interpretación de los textos sagrados judíos, el Talmud y la Torá.

Los 13 principios fundamentales de la kabbalah son una síntesis de sus enseñanzas más importantes. Estos principios nos ofrecen una guía práctica para vivir una vida con propósito, armonía y felicidad.

Estos son los 13 principios de la kabbalah:

1. No creas ni una sola palabra de las que leas. Pon a prueba las lecciones aprendidas.

La kabbalah nos invita a ser investigadores de la verdad, y a cuestionar todo lo que nos impide ver la realidad tal como es.

Ejemplo:

Cuando leemos una noticia, es importante verificar la fuente de la información y considerar diferentes perspectivas. También es importante tener en cuenta nuestros propios prejuicios y sesgos, para evitar que nos influyan en nuestras opiniones.

2. Existen dos realidades básicas: Nuestro mundo de Obscuridad del 1% y el Reino de la Luz del 99%.

La kabbalah nos enseña que el mundo que percibimos con nuestros cinco sentidos es solo una pequeña fracción de la realidad, el 1% de la Luz que se revela a nosotros. El otro 99% es el reino oculto de la Luz, donde se encuentran todas las posibilidades, las soluciones y los milagros.

Ejemplo:

Cuando estamos pasando por un momento difícil, podemos recordar que hay un reino de la Luz que nos está apoyando. Podemos conectar con ese reino a través de la oración, la meditación o la práctica de la bondad.

3. Todo lo que un ser humano verdaderamente desea en la vida es Luz espiritual.

La Luz es la energía divina que nos da vida, amor, paz, alegría, salud, prosperidad y todo lo bueno que existe. Todos nuestros deseos, ya sean materiales, emocionales o espirituales, son en realidad expresiones de nuestro anhelo de Luz.

Ejemplo:

Cuando deseamos tener una relación amorosa, estamos deseando conectar con la Luz del amor. Cuando deseamos tener éxito en nuestra carrera, estamos deseando conectar con la Luz de la prosperidad. Cuando deseamos tener salud, estamos deseando conectar con la Luz de la vida.

4. El propósito de la vida es la transformación espiritual de seres reactivos a seres proactivos.

La kabbalah nos explica que todos nacemos con una naturaleza reactiva, que nos hace actuar desde el ego, el miedo, la ira, el juicio, la culpa y otras emociones negativas. Esta naturaleza nos aleja de la Luz y nos causa sufrimiento.

El propósito de la vida es transformar nuestra naturaleza reactiva en una naturaleza proactiva, que nos hace actuar desde el amor, la compasión, la generosidad, la responsabilidad y otras cualidades positivas. Esta naturaleza nos acerca a la Luz y nos causa felicidad.

Ejemplo:

Cuando reaccionamos a una situación desde el miedo o la ira, estamos alimentando nuestra naturaleza reactiva. Cuando actuamos desde el amor y la compasión, estamos alimentando nuestra naturaleza proactiva.

5. En el momento de nuestra transformación, hacemos contacto con el reino del 99%.

La kabbalah nos revela que el momento más poderoso para conectar con la Luz es cuando resistimos a nuestra naturaleza reactiva y elegimos ser proactivos. En ese instante, rompemos las barreras que nos separan del 99%, y nos abrimos a recibir su influencia y bendición.

Ejemplo:

Cuando elegimos perdonar a alguien que nos ha hecho daño, estamos resistiendo a nuestra naturaleza reactiva y eligiendo ser proactivos. En ese momento, estamos conectando con el reino del 99% y recibiendo su energía de amor y sanación.

6. Nunca – y eso significa nunca – culpes a otras personas o sucesos externos.

La kabbalah nos dice que todo lo que nos sucede en la vida es una consecuencia de nuestras propias acciones, pensamientos y palabras, que generan una energía que se devuelve a nosotros. Esta es la ley del karma, o causa y efecto.

Ejemplo:

Cuando nos quejamos de que no tenemos dinero, estamos culpando a otros por nuestra situación financiera. Sin embargo, si miramos más profundamente, veremos que nuestras propias acciones y pensamientos, como el miedo a la escasez o la falta de confianza en nosotros mismos, son los que están creando nuestra realidad.

7. Resistir a nuestros impulsos reactivos crea Luz Duradera.

La kabbalah nos muestra que cuando actuamos desde nuestra naturaleza reactiva, podemos obtener una satisfacción momentánea, pero a la larga nos alejamos de la Luz y creamos oscuridad. En cambio, cuando actuamos desde nuestra naturaleza proactiva, podemos sentir un desafío o una incomodidad temporal, pero a la larga nos acercamos a la Luz y creamos Luz Duradera.

Ejemplo:

Cuando nos sentimos enojados con alguien, podemos reaccionar de forma impulsiva y decir o hacer algo que nos haga sentir mal después. Sin embargo, si resistimos nuestra ira y elegimos hablar con la persona desde el amor y la compasión, estamos creando Luz Duradera.

8. El comportamiento reactivo crea chispas intensas de Luz, pero al final deja una estela de oscuridad.

La kabbalah nos advierte que cuando actuamos desde nuestra naturaleza reactiva, podemos experimentar una sensación de placer o de poder, que es una chispa de Luz que se desprende de la fuente. Sin embargo, esta chispa es efímera y se consume rápidamente, dejando un vacío y una oscuridad mayor que antes.

Ejemplo:

Cuando compramos algo que no necesitamos, podemos experimentar una sensación de satisfacción momentánea. Sin embargo, esa satisfacción no durará mucho tiempo, y nos sentiremos vacíos y culpables después.

9. Los obstáculos son nuestra oportunidad de conectar con la Luz.

La kabbalah nos enseña que todo lo que nos ocurre en la vida tiene un sentido y un propósito, que es ayudarnos a evolucionar y a revelar nuestro potencial. Los obstáculos que encontramos en nuestro camino no son castigos ni maldiciones, sino desafíos que nos ponen a prueba y nos impulsan a crecer.

Ejemplo:

Cuando perdemos nuestro trabajo, podemos ver ese evento como una tragedia. Sin embargo, si lo vemos como una oportunidad de cambiar de carrera o de iniciar un nuevo negocio, podemos convertirlo en una experiencia positiva.

10. Cuanto mayor sea el obstáculo, mayor es la Luz potencial.

La kabbalah nos dice que la medida de nuestra recompensa es proporcional a la medida de nuestro esfuerzo. Cuanto más difícil sea el obstáculo que enfrentamos, más Luz podemos generar al superarlo.

Ejemplo:

Cuando superamos un reto importante, como superar una adicción o terminar una carrera universitaria, nos sentimos más fuertes y realizados. Esa sensación de fuerza y realización es una expresión de la Luz que hemos generado.

11. Cuando los desafíos parecen abrumadores, inyecta certeza. La Luz siempre está ahí.

La kabbalah nos sugiere que cuando nos sentimos agobiados o desesperados por los desafíos que enfrentamos, no perdamos la esperanza ni la confianza. La Luz siempre está ahí, esperando que la reconozcamos y la invoquemos.

Ejemplo:

Cuando estamos pasando por un momento difícil, podemos recordar que hay un reino de la Luz que nos está apoyando. Podemos invocar esa Luz a través de la oración, la meditación o la práctica de la bondad.

12. Todos los rasgos negativos que detectas en los demás son un mero reflejo de tus propios rasgos negativos. Sólo si cambias tú mismo podrás ver el cambio en los demás.

La kabbalah nos explica que el mundo es un espejo que refleja nuestro interior. Todo lo que vemos en los demás, bueno o malo, es una proyección de lo que hay en nosotros.

Ejemplo:

Cuando vemos a alguien que es egoísta o cruel, podemos juzgarlo y criticarlo. Sin embargo, si miramos más profundamente, veremos que ese egoísmo o crueldad son reflejos de nuestro propio egoísmo o crueldad.

13. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo demás es mero comentario.

Este es el principio más importante de la kabbalah. El amor es la fuerza que une al universo y que nos conecta con la Luz. Cuando amamos a los demás, estamos conectando con la Luz que hay en ellos.

Ejemplo:

Imaginemos que estamos en una discusión con alguien. Si estamos enfadados o frustrados, podemos fácilmente decir o hacer algo que hiera a la otra persona. Sin embargo, si recordamos el principio 13, podemos elegir actuar desde el amor. Podemos elegir escuchar a la otra persona con atención, tratando de comprender su punto de vista. Podemos también elegir expresar nuestro amor por la otra persona, incluso si no estamos de acuerdo con ella.

Conclusión:

Los 13 principios de la kabbalah ofrecen una sabiduría profunda y transformadora que puede ayudarnos a vivir una vida más plena y feliz. Al seguir estos principios, podemos conectarnos con la Luz infinita de Dios, y manifestar su bondad y abundancia en nuestra realidad.

Si estás interesado en aprender más sobre la kabbalah, hay muchos recursos disponibles. Puedes leer libros, asistir a clases o buscar un maestro que te guíe en tu camino. También puedes practicar los principios de la kabbalah en tu vida cotidiana, prestando atención a tus pensamientos, palabras y acciones.

La kabbalah es un camino de transformación personal que puede llevarnos a una vida más plena

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